martes, febrero 17, 2026
MITT MOTORS

¿Cómo llevar una Ducati Scrambler a marcar un Récord Guinness? El reto de Boni y Sabba

Dos apasionados y una Scrambler han conseguido una nueva hazaña en el mundo de las dos ruedas, marcando un nuevo Récord Guinness tras estar más horas que nadie sobre ella.

Ikono Honda

La escena parecía sacada de uno de esos desafíos que se comentan en paddocks y quedadas, pero esta vez quedó registrada vuelta a vuelta. Dos italianos, un circuito improvisado y una Ducati Scrambler de serie enfrentada a un día entero sin respiro. El resultado acabó siendo menos épico de lo que suena y más técnico de lo esperado: un registro que rompe cualquier referencia previa.

El intento nació como una conversación al vuelo entre presentaciones y saludos formales, cuando Silvio Sabba y Valerio Boni coincidieron en el acto del 70º aniversario del libro Guinness. De ahí pasó a convertirse en una idea sostenida por números, por cálculos y por la convicción de que una Ducati Scrambler podría rodar durante 24 horas por tierra sin modificaciones. Ese era el punto central, que fuese estrictamente una unidad de producción.

Con el plan trazado sobre la mesa, el problema real no fue la moto, sino encontrar un trazado en condiciones. El primer escenario preparado en Frinco prometía ser el sitio ideal, un óvalo de arcilla bien asentado, hasta que la lluvia dejó el suelo inutilizable. La solución apareció en la Tenuta Roverbella, un trazado mucho más compacto —unos seiscientos metros largos— con dos horquillas muy cerradas que obligaban a partir casi desde cero en cada giro. No era perfecto, pero sí controlable para un intento auditado.

Piloto circulando con una Ducati Scrambler durante el intento de récord de 24 horas en Tenuta Roverbella.
El tramo nocturno del reto obligó a mantener un ritmo constante para que la Ducati Scrambler completara las más de mil vueltas previstas en el circuito improvisado.

Un día entero sobre una Ducati Scrambler como reto

Una vez instalada la logística, la Ducati Scrambler Full Throttle quedó como unidad principal y otra Scrambler Nightshift de repuesto esperaba en el paddock. Ambas sin trucos, sin neumáticos especiales ni suspensiones reforzadas. El arranque, a las 14:42, marcó la puesta en marcha del primer cronómetro. El ritmo empezó estable, un poco más lento de lo previsto, aunque sin contratiempos serios hasta el primer pinchazo, cuando apenas habían pasado tres horas.

Ese incidente obligó a parar, cambiar de moto siguiendo la ventana obligatoria de quince minutos y reorganizar la secuencia para no perder la referencia horaria que habían establecido. Mucho después, bien entrada la madrugada, llegó el segundo pinchazo. Esta vez se resolvió con un sellante rápido que permitió seguir hasta que amaneció. En cuanto hubo luz, montaron la rueda trasera de la moto de reserva y dejaron al equipo preparado para lo que quedara del día.

El objetivo inicial -superar los 650 km del registro previo- quedó atrás incluso antes de que la noche terminara. Con la marca asegurada, Sabba y Boni redujeron la velocidad para proteger la Ducati Scrambler de los impactos acumulados en un terreno que, con cada vuelta, se volvía más irregular. Aun así, terminaron con 1.462,114 km registrados, que en un circuito tan corto equivale a 1.158 vueltas y más de 14.000 cambios de marcha contabilizados. La cifra revela el castigo real de la mecánica en un reto así.

La Ducati Scrambler avanzando por la pista de tierra durante el intento de récord de 24 horas.
El ritmo medio, siempre por encima de los 60 km/h, fue clave para que la Ducati Scrambler superara el anterior registro y mantuviera la estabilidad pese a los baches.

Una parte llamativa del proyecto es la combinación de perfiles. Sabba, con su historial de más de seiscientos récords, aportó una visión casi quirúrgica sobre cómo mantener la repetición sin errores. Boni, más ligado al periodismo de motor, se apoyó en su experiencia previa con desafíos de resistencia, algunos tan peculiares como aquel récord sobre esquís arrastrado por un coche. Esa mezcla terminó siendo útil para gestionar los relevos y los minutos muertos sin tensión.

Las obligaciones de auditoría fueron igual de estrictas. Testigos independientes, grabación continua, GPS, seguimiento de tiempos y validación del circuito por un ingeniero autorizado. Toda la documentación ya está enviada y la homologación oficial depende únicamente de los plazos del Guinness World Records. El equipo insiste en que el propósito era demostrar qué puede hacer una Ducati Scrambler en un entorno de tierra real, sin preparaciones de fábrica ni concesiones de reglamento.

El resultado, aunque pendiente de firma definitiva, deja un escenario curioso para quienes siguen de cerca el mundo scrambler. No es habitual que una moto de este segmento protagonice un reto de resistencia pura sobre tierra durante un día entero. De momento, queda en la Tenuta Roverbella la huella de miles de pasos de rueda y una marca todavía fresca que, probablemente, otros intentarán alcanzar más adelante.

Artículos relacionados

Lo último