Hay motos que se explican por sus cifras, por sus resultados o por la evolución técnica, aunque también hay otras que lo hacen por todo ello y por más cosas a la vez. Sin duda, la Yamaha YZR500 OWC1 pertenece a ese segundo grupo. No es solo una 500 de Gran Premio de las que marcaron una época, es también una de esas motos que cuando aparecen a día de hoy como una obra de arte, una joya de coleccionistas. Ese es precisamente el caso de una de estas unidades ha salido a subasta en Iconic Motorbike Auctions, algo que sucede en muy pocas ocasiones.
Hablamos de una moto que nace en un momento muy concreto del Mundial de 500, cuando el desarrollo técnico todavía convivía con cierto margen de improvisación, y donde el carácter de las motos no estaba determinado por la electrónica como lo está hoy. La Yamaha YZR500 OWC1 llegó en 1990 como evolución directa de la saga YZR, pero con cambios que no eran precisamente menores. Más potencia -en torno a los 152 CV- una geometría revisada con un ángulo de dirección más cerrado y una reconfiguración del sistema de escape que afectaba tanto al comportamiento como a la entrega del motor.
Ese mismo año la Yamaha YZR500 OWC1 terminó la temporada con el título mundial. Wayne Rainey ganó siete carreras y se llevó el campeonato, el primero de su carrera, mientras Yamaha sumó también el de constructores. La Yamaha YZR500 OWC1 es la base de ese resultado, aunque su papel no se quedó ahí. Yamaha utilizó esta plataforma como punto de partida para suministrar motores y datos de chasis a equipos privados como Harris o ROC, ampliando su presencia en parrilla en una época en la que esa estrategia comenzó a ganar peso.

La Yamaha YZR500 OWC1 es una de las motos más prestigiosas de los Grandes Premios
Con el paso del tiempo, cada vez ha sido más difícil encontrar una de esas unidades en buen estado para su venta. Por eso, que en Iconic Motorbike Auctions hayan lanzado la subasta de esta Yamaha YZR500 OWC1 es una de las mejores oportunidades para conseguir una. La unidad que ha salido a subasta, identificada como YZR500-R-815, se mantiene de fábrica, sin restauraciones, con pintura original y con marcas claras de una moto utilizada en las carreras.
Esta Yamaha YZR500 OWC1 fue utilizada en el campeonato All Japan entre 1989 y 1990, y está vinculada a Tadahiko Taira, un piloto con peso dentro de la estructura de Yamaha durante años, con títulos nacionales y presencia internacional. Después de esa etapa, la moto pasó a manos privadas.
Fue adquirida en Japón hace cuatro años y, desde entonces, no ha tenido uso en competición. Sí se dejó ver en dos eventos en Australia, con preparación a cargo de técnicos con experiencia en equipos históricos. En uno de esos eventos llegó a rodar con Jeremy Burgess a los mandos, una figura bien conocida dentro del paddock, lo que añade un capítulo más a su recorrido.

A nivel técnico, esta Yamaha YZR500 OWC1 está en un estado completamente funcional. Lleva neumáticos Michelin Power Cup 2 y pastillas de freno nuevas, arrancando y funcionando de una manera normal. Eso sí, no hay referencia de kilometraje real de la moto, algo lógico en una moto de Gran Premio. El interior del depósito, los acabados y el estado del resto de componentes es el correspondiente a una moto de máxima competición de hace más de 40 años.
Es precisamente ese buen estado en general y el hecho de ser una moto icónica de la máxima competición cargada de historia la que hace que a falta de varios días para que se acabe el plazo de la subasta, la puja más alta haya superado los 45.000$. Eso es un claro indicativo de que su valor final podrá llegar fácilmente a rondar los 100.000$, unos valores muy comunes en estas unidades tan exclusivas y especiales.
Si quieres que sea tu próximo capricho todavía tienes algo más de tres días para ganar la subasta y llevártela a casa. Tal vez acabes siendo una de las personas más envidiadas del planeta…











