El GP de Australia 2027 de MotoGP supondrá algo más que un simple cambio de escenario en el calendario del Campeonato del Mundo. Supone la salida de Phillip Island, uno de los trazados más emblemáticos y reconocibles del campeonato, para dar paso a un circuito urbano en Adelaida. La decisión ya está tomada y firmada por seis temporadas, hasta 2032. El argumento para tomar esta chocante decisión es claro, se busca impacto económico por encima de todo. Aunque lleva mucho tiempo sin serlo, MotoGP se aleja cada vez más de ser un deporte.
Phillip Island no era precisamente uno de los circuitos de relleno en el calendario del Campeonato del Mundo. Era uno de esos circuitos que ha dejado a lo largo de los años un espectáculo constante, con carreras de infarto. Rápido, con curvas largas en apoyo y escapatorias amplias que permitían carreras intensas sin convertir cada error en un golpe contra el muro aunque no estuviese exento de riesgos por las altas velocidades que allí se alcanzan. El GP de Australia 2027, sin embargo, se disputará entre barreras en un entorno urbano, algo que lleva décadas sin suceder en la máxima competición sobre dos ruedas.
El nuevo trazado urbano de Adelaida tendrá 4.195 metros y 18 curvas, siendo las protagonistas las rectas como es obvio en un circuito urbano y no permanente que se adapta al recorrido de las calles de una ciudad. Se han anunciado velocidades superiores a 340 km/h en calles delimitadas por muros y protecciones temporales. Se insiste en que cumplirá todos los estándares de seguridad actuales, siendo esto una obligación reglamentaria, aunque a nadie se le escapa que en Hungría ya se corrió sin estar homologado el circuito.

¿Seguridad? No parece que sea la prioridad del GP de Australia 2027 de MotoGP
El discurso oficial habla de “evolución”, de “nuevo capítulo”, de “acercar el espectáculo al centro urbano”. También de retorno económico y de posicionamiento internacional, algo que suena mucho a empresa y poco a espectáculo o deporte. El propio gobierno regional ha sido transparente al respecto, reconociendo que el GP de Australia 2027 se entiende como herramienta de crecimiento económico y de promoción territorial. No hay duda de que las carreras son un negocio, pero tienen otros muchos componentes.
La sensación es que MotoGP adopta de forma abierta el modelo de la Fórmula 1 contemporánea. Más eventos urbanos, más enfoque festival, menos carreras puras. El riesgo es evidente, acercándose cada vez más a que el deporte quede subordinado al dinero para los organizadores y promotores. Que el calendario se diseñe en función de contratos y proyecciones económicas antes que de criterios deportivos o históricos puede tener cada vez más peso, siendo el cese de Phillip Island para ir a un circuito urbano en Adelaida una buena muestra de ello.
Falta por ver las reacciones de los participantes, tanto pilotos como equipos, aunque puede que sean muy soslayadas por las cláusulas que suele haber al respecto en los contratos, que impiden las críticas a la organización de manera velada. Las motos de Gran Premio alcanzan velocidades muy elevadas y necesitan espacio. Necesitan escapatorias reales para poder ofrecer un mínimo de seguridad a los pilotos. Una moto a 200 km/h recorre cientos de metros antes de detenerse si tiene un fallo mecánico o en caso de caída. El GP de Australia 2027 se disputará en un entorno donde el margen físico es, por definición, limitado. Aunque la homologación sea impecable -algo que no cabe duda que sucederá de una manera u otra y sea necesario lo que sea necesario, la situación es cuanto menos dudosa.

La decisión de abandonar ese escenario para trasladar el GP de Australia 2027 a un circuito urbano responde a una lógica empresarial clara. El campeonato se alinea con una estrategia de espectáculo global, más cercana al entretenimiento masivo que busca en Netflix una nueva hornada de seguidores que al motociclismo real con la competición más pura y emocional.
Se argumenta que será el primer Gran Premio urbano de MotoGP. Que es un hito. Que marca una nueva etapa. También es, en los hechos, el abandono de uno de los circuitos más respetados por pilotos y aficionados y sobre todo, una declaración de intenciones y un acercamiento brutal al enfoque de la actual F1, que está acabando con la competición para convertirse en un circo mediático y económico. Desde luego, un camino no demasiado bien recibido por los seguidores reales y actuales de MotoGP.
El GP de Australia 2027 abrirá una etapa distinta para la prueba australiana, para MotoGP y para el motociclismo en general. El campeonato sigue avanzando en una dirección que, para muchos aficionados, se parece cada vez más a otra cosa.


