domingo, marzo 15, 2026
MITT MOTORS

Los gases de escape ya no son el problema para la contaminación: quieren que dejes de usar tu moto

Uno de los desafíos a los que se enfrentan las grandes ciudades son las emisiones de los vehículos que en el día a día circulan por ellas. Siempre se ha puesto el foco en los combustibles, pero a día de hoy la mayor parte de estas emisiones vienen de elementos que también afectan a los vehículos eléctricos.

Desde hace muchos años se está enfocando la lucha contra la contaminación en lograr una mejora de la calidad del aire en las grandes ciudades, tratando de conseguir reducir las emisiones generales. Ya sean de vehículos o de los propios hogares a través de los sistemas de calefacción. Para ello se han tomado medidas en todos los ámbitos que buscaban frenar esta contaminación ambiental.

Pero la calidad del aire es mucho más que el CO2 y los gases que pueden emitir los vehículos. La contaminación va mucho más allá de las llamativas boinas que se generan en las grandes urbes y así lo demuestra un estudio encargado por el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología que ha desarrollado en colaboración Transport for London (TfL) y la Greater London Authority (GLA).

Este informe, que ha sido presentado recientemente durante la Cumbre Anual del Foro Internacional del Transporte (ITF) en Leipzig y que ha puesto su foco en la ciudad de Londres, ha buscado analizar el impacto de las emisiones no procedentes de gases de escape en la contaminación de la ciudad.

Ikono Honda
Las partículas en el aire generadas por neumáticos y frenos suponen un desafío en términos de salud
Las partículas en el aire generadas por neumáticos y frenos suponen un desafío en términos de salud

La contaminación por partículas en suspensión es algo a tener muy en cuenta

Según los datos tanto de este como de diferentes estudios, las emisiones no procedentes de los tubos de escape y su aporte a las partículas en suspensión suponen entre el 68% y el 88% de las partículas PM10 relacionadas con el tráfico rodado, y hasta el 78% de las PM2,5.

Además de afectar a la calidad de aire hay otra complicación añadida y es que estas partículas se depositan en el suelo afectando al agua, al propio suelo y contribuyendo a la acumulación de micro plásticos.

En cuanto a los causantes de estas cantidades de partículas en suspensión que contaminan las ciudades encontramos al desgaste de frenos como mayor fuente de emisiones en entornos urbanos. Se estima que en torno al 40% de las partículas generadas quedan en suspensión. Hay que sumar también la de los neumáticos, aunque en este caso se tienden a acumular en el propio asfalto.

Ya sean eléctricas o de gasolina, hay contaminación que los vehículos en movimiento siguen generando
Ya sean eléctricas o de gasolina, hay contaminación que los vehículos en movimiento siguen generando

Todos estos datos arrojan una situación complicada de solucionar y que parece empujar a tomar medidas a futuro todavía más restrictivas a la movilidad personal. De hecho las “soluciones” planteadas pasan por apostar por el transporte público y la bicicleta en lugar de los vehículos privados, aunque no se especifica más por el momento. En este sentido ya no se trata entre elegir una moto de gasolina o una moto eléctrica, si no de no emplear ninguna de ellas.

Afortunadamente, eso sí, la industria está trabajando ya en productos con un menor desgaste que limite este tipo de contaminación y que podrían ser una herramienta para que todos podamos seguir disfrutando de la libertad de poder usar nuestro vehículo en la ciudad.

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