Las imágenes de varios pilotos cayendo en la primera curva de un GP, apenas unos metros después de apagarse el semáforo, se han convertido en una de las mayores preocupaciones de MotoGP durante los últimos años y en especial en las últimas semanas. Accidentes como el provocado por la colisión de Jorge Martín en la salida del reciente GP de Hungría o el también brutal incidente de Johann Zarco en Barcelona han vuelto a poner sobre la mesa una cuestión incómoda: las motos actuales aceleran más rápido que nunca y eso -entre otras cosas- hace que el peligro sea mayor en los primeros metros de las carreras.
Después de unas semanas de rumores, la Grand Prix Commission ha aprobado una serie de modificaciones reglamentarias destinadas a aumentar la seguridad en las salidas y reducir el riesgo de caídas múltiples, introduciendo cambios que afectarán tanto a la disposición de la parrilla como a determinados dispositivos utilizados por los pilotos.
De esta manera, la FIM tratará de hacer más seguros los arranques de las carreras de MotoGP aunque algunas medidas también afectan a las otras categorías. Aunque los reglamentos técnicos cambiarán a final de temporada, no se ha querido esperar para hacer estos cambios.

Más espacio entre pilotos y adiós a algunos dispositivos
La modificación más visible llegará desde el Gran Premio de Alemania. A partir de esa cita, la distancia frontal entre los pilotos en la parrilla aumentará de los tres metros actuales a cuatro metros. Además de ello, la separación entre filas también crecerá, pasando de nueve a doce metros.
Estas nuevas medidas suponen incrementar de forma significativa el espacio disponible durante los primeros metros de aceleración, haciendo que se llegue a la primera curva con el pelotón algo más estirado y de esta manera, que los pilotos puedan encontrar mejor su espacio. Con motos capaces de superar los 300 km/h en pocos segundos y con 22 pilotos intentando ganar posiciones al mismo tiempo, cualquier margen adicional puede marcar diferencias importantes.
Esta es la nueva medida impulsada por la Grand Prix Commission que afectará a todas las categorías del Mundial, respondiendo directamente a las preocupaciones expresadas por pilotos, equipos y responsables de seguridad tras varios incidentes registrados en las últimas temporadas.

La Comisión también ha decidido eliminar los dispositivos delanteros de control de altura en MotoGP. Estos sistemas, conocidos como front ride height devices o holeshot devices, desaparecerán de manera inmediata y dejarán de estar permitidos desde el Gran Premio de los Países Bajos.
Por otro lado, los dispositivos de control de altura traserros que actúan tanto en la salida como en el resto de la carrera seguirán autorizados únicamente hasta el final de la temporada 2026. A partir de 2027 desaparecerán definitivamente de la categoría reina, culminando un proceso de simplificación técnica que MotoGP lleva tiempo impulsando.
Más allá de las medidas inmediatas, la Comisión de Grandes Premios también ha aprobado una limitación de cara al futuro. Desde 2028 ningún fabricante podrá alinear más de seis motos en la parrilla de MotoGP. Esto significa que cada marca podrá contar, como máximo, con dos equipos satélite además de su estructura oficial, siempre que existan al menos cinco fabricantes presentes en el campeonato.

Esta medida adicional no encaja en una aplicación directa a la hora de conseguir una mayor seguridad en pista, pero sí limita de manera más o menos indirecta el número de participantes que tomarán la salida en cada uno de los Grandes Premios a partir de 2028.
Las modificaciones llegan en un momento en el que MotoGP atraviesa una etapa de profunda revisión de sus reglamentos deportivos y técnicos. La llegada del nuevo reglamento de motores prevista para 2027 ya supondrá una transformación importante de la categoría, pero la seguridad sigue siendo la prioridad más inmediata al menos de puertas para fuera.
Afortunadamente, en este caso la FIM ha reaccionado ante uno de los problemas de seguridad más persistentes en las últimas temporadas, aunque falta por comprobarse si estas medidas serán suficientes para reducir el riesgo que nunca se podrá eliminar por completo.


