El carnet A, el más alto dentro del sistema de licencias para motos en España, ha iniciado una nueva etapa. Desde el 1 de julio de 2025, los aspirantes deberán superar un curso con condiciones revisadas que incluyen clases prácticas en tráfico abierto, uso de chaleco airbag y formación sobre sistemas de asistencia electrónica. La Dirección General de Tráfico (DGT) apuesta así por una mayor preparación en el salto a motocicletas sin limitaciones.
Hasta ahora, quienes querían acceder al carnet A desde el A2 -que limita la potencia a 35 kW- debían cumplir con dos años de antigüedad y realizar un curso obligatorio, pero con un enfoque más básico. La nueva normativa da un giro a ese planteamiento, se mantiene el curso como único paso necesario, sin añadir exámenes, pero se endurecen sus requisitos. La clave está en situar al alumno en condiciones más cercanas a la circulación real.
La formación teórica, que durará unas tres horas, podrá realizarse de forma online. Sin embargo, el bloque práctico ganará protagonismo: cuatro horas mínimas en carretera abierta y bajo supervisión directa del instructor. Y hay más, para realizar las prácticas será obligatorio el uso de un chaleco airbag, medida que se aplica tanto a los alumnos como a los formadores.
Formación en carretera y con tecnología: hacia un carnet A más exigente
Una de las novedades destacadas en este nuevo procedimiento para conseguir el carnet A es que los instructores deberán acompañar a los alumnos en moto y no en coche, como ocurría hasta ahora. Esto busca facilitar una comunicación más eficaz y una respuesta rápida en caso de necesidad durante las prácticas. Además, los motoristas en formación recibirán contenidos específicos sobre sistemas avanzados de asistencia (ARAS), como control de crucero adaptativo, aviso de ángulo muerto o frenada de emergencia.
El uso obligatorio de chalecos con airbag representa un paso importante hacia la normalización de este tipo de equipamiento en la conducción diaria. La DGT ya venía recomendando su empleo en motocicletas y ahora pasa a exigirlo en el entorno formativo, donde los riesgos son reales y el impacto educativo mayor.
Otro punto clave de este nuevo carnet A es el enfoque más técnico de los contenidos. Además de enseñar técnicas de pilotaje y circulación, el curso ahora incluirá explicaciones sobre cómo funcionan los nuevos sistemas de seguridad activa presentes en muchas motos de gran cilindrada. La idea es preparar a los motoristas no solo en lo práctico, sino también en lo tecnológico.
Con este paquete de cambios, el acceso a las motos sin limitación de potencia da un salto hacia una formación más completa, más realista y más orientada a la seguridad. Según datos de la propia DGT, los conductores con el carnet A están implicados en un porcentaje importante de los accidentes con resultado mortal, lo que ha impulsado esta revisión del sistema.
Aunque los nuevos requisitos ya están vigentes, los centros de formación disponen de un periodo de adaptación para ajustar sus protocolos, actualizar equipos y preparar al personal. Este cambio de modelo no solo afecta a los alumnos, también implica una evolución en el papel de las autoescuelas y su oferta formativa.
A medio plazo, se espera que estas medidas tengan un impacto positivo en la reducción de la siniestralidad, especialmente entre los motoristas que acceden a motos de gran cilindrada. La clave estará en cómo se aplique esta nueva formación y en la concienciación tanto de futuros conductores como del propio entorno de aprendizaje.
El acceso progresivo al carnet A sigue siendo la vía para todos aquellos que quieran pasar del A2 a una moto sin restricciones. Pero desde este mes de julio, el camino incluye nuevos pasos, pensados para formar mejores conductores y, sobre todo, para que salgan a la carretera con más recursos para cuidarse y cuidar a los demás.



