Las transformaciones que atraviesan las grandes ciudades no solo afectan al tráfico de coches, también a las motos. En un momento en el que las normativas medioambientales marcan el paso, las marcas experimentan con fórmulas que permitan mantener viva la experiencia de las dos ruedas dentro de los nuevos marcos legales y sociales, siendo esta BMW Vision CE una de las últimas interpretaciones dentro del sector de las dos ruedas.
La firma bávara ya había mostrado en 2014 la C evolution, uno de los primeros scooters eléctricos de un fabricante de gama alta. Tras aquel primer paso llegaron la CE 04 y la CE 02, que poco a poco fueron creándose una identidad propia dentro de la movilidad eléctrica urbana. La Vision CE recoge esa trayectoria, pero se presenta como un ejercicio más cercano al concepto, centrado en la manera en que seguridad y diseño pueden convivir en una misma propuesta.
Este nuevo diseño enlaza también con un capítulo previo en la historia de BMW. Hace un cuarto de siglo sorprendió con la C1, un scooter que ofrecía una estructura protectora y permitía circular sin casco. Aquella idea, polémica en su día, reaparece ahora en esta concept bike bajo una estética mucho más ligera y con un lenguaje visual cercano al diseño industrial contemporáneo.

La BMW Vision CE es una nueva interpretación de la seguridad sobre dos ruedas
El elemento más llamativo de la Vision CE es su estructura tubular, definida por la marca como una jaula que rodea al usuario. En combinación con un asiento que incluye cinturón de seguridad, plantea una protección distinta de la habitual. La idea es combinar algunos de los rasgos de los coches con la agilidad que aporta una moto dentro de la ciudad.
La línea de la BMW Vision CE es muy clara, con un perfil largo y bajo con piezas a la vista que refuerzan su robustez sin perjudicar demasiado a la ligereza. Sin duda alguna el arco superior es su principal seña de identidad, pero no el único detalle interesante del diseño.
Sin embargo, no todo es la estética en la BMW Vision CE y los diseñadores del proyecto también han implementado soluciones prácticas. Un ejemplo es el sistema de autoequilibrado, pensado para que la moto permanezca estable al detenerse. La propulsión, completamente eléctrica y libre de emisiones, se alinea con los compromisos de sostenibilidad que la compañía ha ido desarrollando en los últimos años.

La Vision CE no se plantea como un modelo que vaya a llegar a los concesionarios oficiales de la marca alemana a corto plazo. Más bien funciona como un laboratorio sobre ruedas que explora cómo podrían transformarse la ergonomía, la relación del conductor con la máquina y la propia idea de seguridad en un futuro inmediato. ¿Será suficiente esto para acabar viéndola en las calles y para ser más exitosa que la antigua C1?






