La Ducati Monster siempre ha jugado con una receta sencilla sobre el papel: motor con carácter, poco peso y todo lo demás reducido a lo estrictamente necesario. Esa filosofía vuelve ahora al primer plano con la nueva Ducati Monster Dark, una versión que recupera una denominación histórica dentro de la familia y lleva su imagen hacia un terreno todavía más sobrio.
La nueva Dark apuesta por una decoración completamente negra y elimina buena parte del contraste visual presente en otras versiones, pero debajo mantiene toda la base técnica de la actual Monster. Eso significa conservar el V2 de 890 cc y 111 CV, el chasis monocasco de aluminio y una electrónica apoyada en una IMU de seis ejes, además de un peso de sólo 175 kilos en orden de marcha sin combustible. Aunque la estética busque la simplicidad, técnicamente seguimos hablando de una naked moderna y sofisticada.
Eso sí, Ducati tampoco ha querido convertirla en una edición puramente estética sin más argumentos. La Monster Dark mantiene una versión compatible con el permiso A2 y conserva una ergonomía pensada para resultar accesible desde los primeros kilómetros.

Todo negro, pero sin convertirla simplemente en otra decoración
La nueva Monster Dark recupera una estética que Ducati ya utilizó durante la primera generación del modelo, cuando aquellas versiones oscuras ayudaron a construir una identidad propia dentro de la gama. En esta ocasión el negro domina prácticamente toda la moto, desde las llantas hasta buena parte de los elementos visibles alrededor del motor, dejando una imagen mucho más uniforme y oscura que la ofrecida por otras decoraciones de la Monster.
El asiento utiliza un único material y las llantas prescinden de cualquier contraste cromático, mientras el chasis, las cubiertas de los silenciosos y el conducto de admisión quedan visibles sin acabado de pintura. Ducati mantiene además los rasgos que han definido a la Monster durante más de tres décadas, como el faro enmarcado por los hombros del depósito, el asiento continuo para conductor y pasajero y un colín corto que sigue dejando mucho protagonismo a la zona central.
Los intermitentes con iluminación fija completan una transformación que se centra más en los detalles que en cambios profundos de diseño. La Dark busca precisamente eso, ofrecer una Monster visualmente más limpia sin alterar una silueta que sigue siendo completamente reconocible desde el primer vistazo.

El V2 de 890 cc entrega 111 CV y estira los mantenimientos
En su interior, la Ducati Monster Dark mantiene el motor bicilíndrico en V de 890 cc con distribución variable IVT, una mecánica que es capaz de entregar 111 CV a 9.000 rpm y 91,1 Nm de par a 7.250 rpm. Un punto interesante de esta mecánica es la versatilidad de su entrega, manteniendo más del 80% del par máximo disponible entre 4.000 y 10.000 rpm.
Esa franja permite disfrutar de buena parte de las prestaciones sin tener que mantener constantemente el motor cerca de su régimen máximo, algo especialmente útil en carreteras secundarias o durante los recorridos cotidianos. Mientras tanto, los 111 CV de este propulsor dejan margen suficiente para que la Monster conserve el carácter deportivo que siempre ha acompañado al modelo. Ducati añade además unos intervalos de mantenimiento que alcanzan los 45.000 kilómetros para el reglaje de válvulas, un dato menos llamativo que la potencia pero muy relevante para quien acumule muchos kilómetros durante el año.
La arquitectura sigue conectando con una de las ideas históricas de la Monster, aunque ahora el tradicional entramado tubular haya dejado paso a una solución mucho más moderna. El motor forma parte estructural de un chasis monocasco de aluminio derivado conceptualmente de las deportivas de Borgo Panigale.

Sólo 175 kilos y una parte ciclo que mantiene el enfoque deportivo
La reducción de peso continúa siendo una de las prioridades de la Monster y esta generación ha conseguido rebajar cuatro kilos respecto a su antecesora. El chasis monocasco trabaja junto a un subchasis trasero híbrido que combina tecnopolímero con una estructura multitubular, contribuyendo a reducir el peso en orden de marcha sin combustible hasta los 175 kilos.
La parte ciclo mantiene una configuración sencilla, pero utiliza componentes pensados para mantener un comportamiento intachable en cada situación. Delante trabaja una horquilla invertida Showa de 43 milímetros, mientras detrás aparece un amortiguador de la misma firma con regulación de precarga. Brembo se encarga de la frenada mediante pinzas M4.32 y una bomba radial PR16/21, mientras los Pirelli Diablo Rosso IV utilizan medidas 120/70 en el eje delantero y 180/55 en el trasero.
La ergonomía sigue esa misma filosofía y busca evitar que una postura agresiva termine resultando incómoda en recorridos más largos. El asiento queda situado a 815 milímetros del suelo y la estrechez de la zona central facilita apoyar ambos pies, mientras la relación entre manillar, asiento y estriberas permite mantener control durante una conducción rápida sin obligar a cargar excesivamente el cuerpo durante trayectos más tranquilos.

La electrónica tiene poco de esencial y mucho de sofisticada
La estética puede buscar sencillez, pero el paquete electrónico va exactamente en la dirección contraria. Una plataforma inercial de seis ejes permite gestionar el ABS en curva, el control de tracción, el control de caballito y el control del freno motor, todos ellos con diferentes niveles de intervención ajustables.
Los cuatro modos de conducción permiten además modificar el carácter de la moto sin tener que estar pendiente constantemente de las configuraciones individuales. El Sport está orientado hacia una respuesta más directa, el Road busca un equilibrio para carretera, el Urban suaviza el comportamiento para los desplazamientos cotidianos en ciudad y el Wet adapta la gestión cuando la adherencia empeora. Cada uno trabaja junto a las ayudas electrónicas para cambiar la respuesta general de la Monster según el escenario.
Frente al usuario está una pantalla TFT a color de cinco pulgadas con formato panorámico, encargada de reunir la información necesaria sin llenar el puesto de conducción de elementos adicionales. La instrumentación está preparada también para incorporar opcionalmente el Ducati Multimedia System y la navegación paso a paso.
Como no podía ser de otra manera, la iluminación es completamente LED e incluye luz diurna DRL, manteniendo una firma visual moderna pese al planteamiento deliberadamente sobrio de esta versión Dark.
También puede crecer con accesorios después de salir del concesionario
Ducati ha dejado fuera del equipamiento estándar varios elementos que pueden añadirse posteriormente según el uso que vaya a recibir cada moto. Entre ellos aparecen el Ducati Quick Shift, el control de crucero, el Ducati Power Launch, una pequeña cúpula y la tapa destinada a sustituir el asiento del pasajero convirtiendo la moto en una «monoposto».
La nueva Ducati Monster Dark contará igualmente con una variante limitada a 35 kW para los usuarios con el permiso A2, abriendo la puerta a quienes quieran acceder a la familia Monster antes de disponer del permiso A completo.
La Ducati Monster Dark estará disponible en los concesionarios a partir de noviembre de 2026, únicamente con esta decoración completamente negra que recupera una de las denominaciones históricas más reconocibles de la familia Monster.













