MotoGP estrenará en 2027 mucho más que unas motos y un reglamento técnico diferentes. El campeonato ha decidido replantear también la forma en la que se distribuye cada Gran Premio, tocando una planificación que ya sufrió un cambio importante con la llegada de las carreras Sprint y que volverá a exigir a pilotos y equipos una adaptación considerable desde la primera cita del año.
La intención es dar mayor peso deportivo a cada jornada y conseguir que el viernes deje de ser simplemente el camino hacia un sábado en el que se concentra buena parte de la acción. Ese planteamiento introduce nuevas sesiones decisivas y modifica otras que hasta ahora condicionaban directamente la clasificación, repartiendo la presión a lo largo de todo el fin de semana.
Detrás del discurso oficial sobre un espectáculo más completo aparece, sin embargo, una cuestión que seguramente dará bastante que hablar. Durante las últimas semanas se ha especulado de manera recurrente con que el formato planteado no termina de convencer a algunos pilotos, apareciendo incluso nombres como el de Marc Márquez entre esos rumores. Por ahora, la información oficial presentada por MotoGP no recoge posiciones individuales de los pilotos, pero la nueva estructura sí deja una evidencia: habrá más momentos en los que tocará buscar una vuelta rápida sin margen para cálculos.

Cada veza más parecido a la F1
La primera diferencia importante llegará después de una FP1 de 45 minutos que conservará la duración actual. A continuación desaparecerá la Practica tal y como la conocemos y será sustituida por una FP2 de 30 minutos cuyos tiempos no servirán para acceder directamente a ninguna otra sesión. Esto cambia de forma notable el peso del viernes, porque hasta ahora la Practice obligaba a estar entre los diez primeros para garantizar una plaza directa en la Q2. Desde 2027, esa segunda sesión volverá a ser realmente un entrenamiento libre, sin una clasificación encubierta en los últimos minutos y con margen para que los equipos puedan trabajar sobre la puesta a punto sin estar tan enfocados en las vueltas rápidas.
La tranquilidad terminará justo después, cuando llegue una de las principales novedades del formato: una clasificación específica para la Sprint de 15 minutos en la que participarán todos los pilotos. Su resultado establecerá exclusivamente la parrilla de la carrera corta del sábado, separando por primera vez el orden de salida de la Sprint del que posteriormente tendrá el Gran Premio.
Una caída, una bandera amarilla o una mala vuelta durante esa sesión ya no comprometerán también el domingo, pero obligarán a empezar desde atrás en una Sprint en la que cada posición cuenta desde los primeros metros. Del mismo modo, un gran viernes tampoco garantizará una buena posición para la carrera del domingo.

El sábado habrá que volver a clasificar desde cero
MotoGP comenzará la segunda jornada con una FP3 de 20 minutos, que será la última sesión exclusivamente dedicada a rodar antes de establecer la parrilla del Gran Premio. A partir de ahí llegará otro cambio relevante frente al sistema actual, porque ningún piloto accederá directamente a la Q2 gracias a sus tiempos de los entrenamientos anteriores. Todos tendrán que disputar la Q1, una sesión de 15 minutos de la que saldrán los doce pilotos que avanzarán hacia la siguiente fase. La Q2 tendrá la misma duración y será entonces cuando quede decidida la parrilla para el domingo.
La consecuencia es que un mismo Gran Premio podrá presentar dos órdenes de salida completamente diferentes. Un piloto puede firmar una gran clasificación el viernes y partir delante en la Sprint, pero encontrarse bastante más atrás en la carrera principal si el sábado las cosas no salen de la misma manera. También podrá ocurrir exactamente lo contrario, dando a cada jornada una historia propia.
Cuando termine la clasificación del Gran Premio todavía quedará la Sprint, que utilizará la parrilla establecida durante la sesión del viernes. MotoGP concentra así el sábado en tres fases muy distintas, con un breve entrenamiento, la lucha por la posición de salida del domingo y posteriormente la primera carrera del fin de semana. De esta manera, Liberty Media sigue haciendo del Campeonato del Mundo de Motociclismo una Fórmula 1 encubierta. El primer paso fue hacer que todas las Moto3 vayan a ser iguales, posteriormente esto y posiblemente el siguiente paso sea unificar también Moto2 como la F2 actúal.

Más sesiones decisivas y una presión extra para los pilotos
La nueva fórmula pretende repartir mejor los momentos importantes, aunque también implica que habrá que afrontar dos clasificaciones independientes en un mismo fin de semana. La Sprint deja de beneficiarse automáticamente del trabajo realizado para la parrilla del Gran Premio y pasa a tener su propia sesión específica.
Ese aumento de los momentos decisivos es precisamente lo que alimenta las dudas que han ido circulando en las últimas semanas alrededor de algunos pilotos. Una clasificación de 15 minutos tiene poco que ver con una sesión convencional de entrenamientos, porque obliga a preparar neumáticos, buscar espacio y atacar el cronómetro en muy pocas oportunidades, aumentando la intensidad del viernes antes incluso de haber llegado a la Sprint.
Entre esos rumores ha aparecido repetidamente Marc Márquez, aunque conviene mantener la diferencia entre las especulaciones que rodean al paddock y una posición pública confirmada. Lo que sí puede afirmarse a partir del formato anunciado es que los pilotos tendrán que afrontar más veces situaciones en las que un pequeño error puede traducirse inmediatamente en una posición de salida complicada y también se incrementará el riesgo asumido al haber más momentos de clasificación en los que se rueda al límite.

El domingo también cambia y el Warm Up se queda fuera
La desaparición del Warm Up será otro de los cambios visibles del nuevo fin de semana. MotoGP ya no tendrá esa breve sesión del domingo por la mañana y, cuando arranque la actividad en pista, las primeras carreras del día serán las de Moto3 y Moto2.
Los pilotos de la categoría reina sí podrán hacer una última comprobación antes de la salida, aunque de una manera bastante diferente. El pitlane permanecerá abierto durante diez minutos y en ese intervalo podrán completar varias vueltas de reconocimiento, suficientes para comprobar que todo está en orden y tener una referencia sobre el estado de la pista. Una vez más, el formato gira hacia la actual F1 en la que la mañana está destinada a acciones promocionales, quitando esa última sesión de entrenamientos que sirve para despejar dudas y tomar ritmo.










